domingo, 14 de abril de 2013

extrañás, ¿no?

Hoy de repente, injustificadamente, estaba triste por la tarde. No encontraba razón, pues mis padeceres -de alguna manera- estaban siendo uniformes y controlados. Como buen alcohólico, pensé que si comenzaba a escabiar desde temprano más rápido podría saber la razón de mi angustia... No hubo caso.

En eso eran las veinte horas y me llega un mensaje -atípico, por cierto- de mi madre:

-Extrañás, ¿no?

-Qué cosa... ¿por? -respondo sin pensar.

-Y... el Shunko... tu amiguito.

-¿Por?

-Y... es viernes.

(Telón)

No sé si agradecer que mi madre en algún punto me conoce más de lo que yo estoy dispuesto a reconocer o que me hizo bien darme cuenta por qué estaba triste.

Lo importante, como diría Guillermo Nimo o Rolo Puente, es que la amistad siempre dure.

mauro vs samid