En eso eran las veinte horas y me llega un mensaje -atípico, por cierto- de mi madre:
-Extrañás, ¿no?
-Qué cosa... ¿por? -respondo sin pensar.
-Y... el Shunko... tu amiguito.
-¿Por?
-Y... es viernes.
(Telón)
No sé si agradecer que mi madre en algún punto me conoce más de lo que yo estoy dispuesto a reconocer o que me hizo bien darme cuenta por qué estaba triste.
Lo importante, como diría Guillermo Nimo o Rolo Puente, es que la amistad siempre dure.
No sé si agradecer que mi madre en algún punto me conoce más de lo que yo estoy dispuesto a reconocer o que me hizo bien darme cuenta por qué estaba triste.
Lo importante, como diría Guillermo Nimo o Rolo Puente, es que la amistad siempre dure.
No hay comentarios:
Publicar un comentario